A pasado algún tiempo
desde la última vez que leí este libro y ciertamente creo que mi perspectiva
cambios desde ese entonces, checando las reseñas anteriores me di cuenta que
jamás la subí y eso me animo a regresar con a mi pequeño con mi opinión acerca
de este libro.
Comencemos hablando de la historia a grandes rasgos, aunque
en este punto, es uno de los grandes clásicos y dudo mucho que no estén familiarizados
con la historia pero de igual manera vamos por el principio.
La historia gira en torno a la familia March, que esta
compuesta por una pareja y sus cuatro adorables hijas con personalidades muy
distintas entre sí, que conforme pasan las páginas es sumamente imposible no
encariñarte con ellas, sus aventuras y el entorno donde viven.
Meg, es la mayor de las hermanas, con una personalidad
reservada, llena de madurez y con cierto interés por la vida de la alta
sociedad que tanto añora luego de que sus padres perdieran su fortuna tiempo atrás.
Le sigue Jo, una joven, despreocupada careciente de interés en
seguir el protocolo que dictaminaba la sociedad para las chicas, con una
imaginación desbordante, amante de las letras y un gran sueño, convertirse en
una escritora publicada.
Beth, es el pequeño angelito de la casa, tranquila,
bondadosa y capaz de velar por el prójimo antes que ella misma, y el inmenso
amor al piano que la lleva a dejar su timidez para relacionarse con otras
personas fuera de su círculo familiar.
Finalmente, pero menos importante, tenemos a la pequeña Amy,
la menor de la familia que al igual que su hermana mayor tiene un inmenso interés
en una vida llena de placeres y lujos,
por ello desea convertirse en una perfecta señorita que pueda fácilmente
introducirse en la alta sociedad, y por ello utiliza palabras muy formales (aunque
las pronuncia de forma errónea.) Falta comentar que tiene mucho cariño al arte
y su deseo en ver lugares hermosos donde dibujarlos es grande.
Las aventuras de las hermanas comienzan una mañana de
navidad donde reciben cada una un libro
titulado “El progreso de los peregrinos” recordándoles el juego que alguna vez
compartieron tiempo atrás donde simulaban ser unos peregrinos errantes en busca
de aquel palacio prometido, con ello, las cuatro se dan cuenta con ayuda de su
querida madre que la vida se basa en mejorar cada uno de sus defectos mediante
la paciencia y poco a poco modificar sus acciones para minimizarlos hasta que
finalmente sea fácil manejar aquello que con el tiempo desparecerá y se convertirán
en fortalezas personales. Demostrando el sentido de superación de las jóvenes que
entusiasmadas deciden volver a jugarlo, prometiéndose que mejorarían para que
al regreso de su amado padre, él se pueda sentir aun más orgulloso y feliz de
ellas.
Me encantaría recalcar este punto,
pues a lo largo del libro es notable el desarrollo de los personajes, volviéndose
cada página que trascurre en personas reales que cometen errores y reflexionan
y analizan las circunstancias, para finalmente darse cuenta de lo que no esta
mal y lo que no, según su ideología y sus personalidades tan variadas, al
punto, como dije anteriormente es inevitable no tomarles cariño, sentirte
identificado con alguna de ellas y pertenecer por un breve instante a la
familia March, siendo parte de su crecimiento personal y de las situaciones que
suceden. Todo sucede de una manera tan sutil y sencilla que fácilmente te das
cuenta de ello, sin ser forzoso, es gradual y eso es algo que me encanta del
libro.
Ahora pasemos a la pluma de la autora, quien desde la
primera vez que tuve un acercamiento con su obra, me dejo cautivaba con la
sencillez que tiene para la narración, haciendo una lectura fluida pero con la
capacidad de introducirte totalmente a la historia que cuenta, haciéndola amena
y pidiendo que no termine nunca.
La forma en la que están estructurados
los personajes es única y el hecho de que los exponga a situaciones de la vida
cotidiana de aquella época para afinar su carácter y hacerles crecer sin
forzarles es fantástico.

También podemos encontrar a Laurie, el tímido vecino de las chicas, a quien conocen en una fiesta donde asiste Meg y Jo, a raíz de esto, se desarrolla una linda amistad, donde el joven participa en los juegos de ellas, haciéndoles compañía a cada paso que dan y ayudándoles cuando se requiere, siendo también muy apagado a la segunda de las hermanas, Jo.
El señor Laurence, abuelo de Laurie, también forma parte de estos entrañables personajes, que quizá no sea un personaje principal, es un eslabón en el crecimiento de Beth y en dejar de lado su timidez.
Sin duda alguna debo de destacar de igual forma, la relación tan linda de las hermanas, donde el apoyo mutuo en sus sueños, la comunicación,
y el lazo tan fuerte que tienen pese a tener personalidades complemente
diferentes y aun así quererse tanto, es muy lindo, y la verdad estoy
muy ansiosa de leer la continuación para reencontrarme con ellas.
En resumen es un libro que si bien no es obligatorio leer,
creo que es el perfecto inicio si deseas probar un poco de los clásicos de la
literatura que puedes leer a la edad que sea y definitivamente te terminas
enamorando de la familia March, además de dejarte un lindo mensaje el cual
puedes implementarlo a tu vida.
Mi calificación
❤ ❤ ❤ ❤ ❤
Esto fue todo por mi parte.
¿Han leído el libro o tienen ganas de leerlo?
Les mando un abrazo, nos estamos leyendo.
Adiós.
Crystal Hdez.